El Río Valsaín, como se conoce al Eresma en su cabecera serrana, atesora en sus cristalinas aguas abundantes ejemplares de trucha común de carne fina y sabor muy apreciado en la buena mesa. La belleza de estos paisajes aporta al ejercicio de la pesca un placer añadido.
Siempre presto a disfrutar de la generosidad de los Montes de Valsaín, el Rey Carlos III encargó la ejecución de un conjunto de pesquerías que facilitaban el acceso a las márgenes del río a través de escaleras y pontones. También se hicieron pequeñas represas, cuyos saltos oxigenaban el agua y mejoraban las condiciones para la crianza de las truchas.
Las obras se llevaron a cabo entre los años 1767 y 1769, a lo largo de nueve kilómetros del cauce del río entre el puente de Segovia, hoy sobre el Embalse del Pontón Alto, y el nacimiento del Río Valsaín, en la confluencia del Arroyo Minguete y del Arroyo del Telégrafo.
